Cuánto cuesta un sistema de control de rondas

Qué se paga realmente en un sistema de control de rondas: por vigilante, por punto o por sitio, y qué partidas no aparecen en la primera oferta.

EP
Equipo PatrolTech5 min de lectura
Cuánto cuesta un sistema de control de rondas

La pregunta no tiene una respuesta única porque el sector factura de tres maneras distintas, y la elegida importa más que la tarifa. Un mismo servicio puede costar 30 € o 300 € al mes según el modelo, sin que ninguno de los proveedores esté siendo caro.

Los tres modelos de facturación

Por vigilante. Se paga por cada persona dada de alta en la plataforma. Es el modelo más extendido y el más traicionero en seguridad privada: la rotación de plantilla es alta, así que la factura se mueve todos los meses por razones que usted no controla. Además penaliza justo lo que quiere hacer, que es dar de alta a todo el mundo. Si tiene doce vigilantes rotando en tres servicios, acabará pagando por dieciocho altas al año.

Por punto de control. Se paga por cada QR o NFC fijado al inmueble. Los puntos son estables: se instalan una vez y se cambian cuando cambia el servicio, no cuando cambia la plantilla. La factura es predecible y no le castiga por contratar.

Por sitio o por instalación. Tarifa plana por cada inmueble. Sencillo de presupuestar cuando todos los servicios se parecen; caro cuando tiene una caseta con dos puntos y un polígono con cuarenta, porque pagan lo mismo.

Antes de comparar tarifas, averigüe cuál de los tres está mirando. Comparar 2 € por vigilante con 2 € por punto no significa nada.

Lo que no aparece en la primera oferta

Las etiquetas. Los QR se imprimen y salen casi gratis. Los NFC son hardware: cuente entre 1 y 3 € por etiqueta según encapsulado, y más si el punto está a la intemperie o sobre metal, que exige tags específicos. Un servicio de treinta puntos en NFC son entre 30 y 90 € de material que nadie mete en la cuota mensual.

La instalación. Alguien tiene que recorrer el inmueble, decidir dónde va cada punto, fijarlo y darlo de alta. Para un edificio pequeño es una mañana. Para un polígono con varias naves, varios días. Si el proveedor no lo menciona, lo va a hacer usted.

El histórico. Es la partida que más sorprende. Muchos planes de entrada guardan 30 días. Suena suficiente hasta que un cliente reclama por algo de hace dos meses, o le piden el trimestre para una auditoría. Ampliar el histórico suele ser lo que empuja de un plan al siguiente, no el número de puntos.

Los usuarios de panel. Los vigilantes fichan desde el móvil, pero los supervisores y el administrador entran al panel. Algunos proveedores cobran por cada uno de esos accesos.

La migración. Si viene de otro sistema, pregunte si le trasladan configuración de sitios, puntos y usuarios, y si eso tiene coste.

Un orden de magnitud

Con el sector facturando de tres formas distintas no hay una cifra que valga para todos, pero sí hay un tramo donde vive la mayoría de las ofertas para pymes de seguridad privada: entre 25 y 90 € al mes para un operador de uno a tres servicios, sin contar hardware ni instalación. Por debajo suele ser un plan gratuito o de captación con límites duros; por encima suele haber módulos que exceden el control de rondas —cuadrantes, nóminas, facturación— y que quizá no necesite.

Nuestras tarifas, por si le sirven de referencia comparable: el plan gratuito cubre 5 puntos de control, 1 sitio, 2 usuarios de panel y 30 días de histórico, con vigilantes ilimitados y sin tarjeta. Pro son 29 €/mes con 10 puntos incluidos y +2 € por punto adicional, 3 sitios, 5 usuarios y 12 meses de histórico. Business son 69 €/mes con 40 puntos incluidos y +1 € por punto adicional, 15 sitios, 20 usuarios e histórico ilimitado.

Como Business cobra menos por punto adicional, los dos planes se encuentran: a partir de 30 puntos cuestan lo mismo (29 € + 20 × 2 € = 69 €) y desde ahí Business sale más barato. No hay escalón que saltar ni penalización por crecer a mitad de mes.

Las cinco preguntas que fijan el precio real

  1. ¿Cómo se factura: por vigilante, por punto o por sitio? Si la respuesta es por vigilante, pida el efecto de una rotación del 30 % anual sobre la cuota.
  2. ¿Qué pasa el día 31 de la prueba? Una prueba de 30 días y un plan gratuito permanente no son lo mismo, aunque ambos se anuncien como gratis.
  3. ¿Cuánto histórico incluye, y qué cuesta ampliarlo? Contraste ese plazo con lo que le exigen sus clientes y sus auditorías.
  4. ¿Las etiquetas y la instalación están dentro? Pida el material presupuestado aparte, con el tipo de tag para exterior y para metal.
  5. ¿Qué se lleva si se va? Exportación completa de la bitácora en un formato que se pueda abrir sin su software. Si la respuesta es vaga, el coste de salida es alto aunque la cuota sea baja.

Dónde el precio bajo sale caro

Un sistema barato que no funciona sin cobertura le deja sin registro en sótanos, salas de máquinas y perímetros, que es exactamente donde el servicio importa. Uno que exporta un PDF sin firma del servidor le deja un documento que cualquiera puede discutir. Y uno que cobra por vigilante le pone un incentivo para no dar de alta a los refuerzos, que es cómo aparecen los huecos en la bitácora.

Ninguna de esas tres cosas se ve en la comparativa de tarifas. Se ven el día que hay que demostrar algo.

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